Son las 19:50 horas del martes 3 de Junio. En uno de los costados de Plaza Italia ya se observan alrededor de 30 bicicletas, la mayoría de ellas de montaña aunque también se pueden observar estilos menos convencionales, como las bicicletas de paseo de los años sesenta e incluso una para dos personas; bicis que le añaden un poco más de excentricidad a la vista del espectador que se pregunta: ¿quienes son y que hacen reunidos con sus bicicletas en tan importante punto de la ciudad?
Me acerco a un joven y le pregunto si sabe cuánto dura el recorrido, tranquilamente me responde que no debo de preocuparme, “El recorrido dura alrededor de hora y media, pero no te preocupes siempre vamos a paso lento”.
Cautelosos salen los primeros valientes, que con ayuda de dos oficiales de vialidad cortan el flujo vehicular de la glorieta en Av. Providencia y
En el camino se puede apreciar distintas estampas de la ciudad, como la toma de la universidad de santiago, el movimiento todavía un poco fluido de la zona centro de la ciudad y por supuesto los distintos monumentos representativos de esta zona de Santiago
Los ciclistas toman los dos carriles principales de la avenida. Con ayuda de los carabineros motorizados cortan la circulación para hacer el paso mas ágil e interrumpir lo menos que se pueda el tráfico de vehículos. En realidad la gente va muy silenciosa y en el camino son contadas las personas que platican. Una que otra pareja va riendo y comentando acerca del paseo o de cualquier otra cosa con sus amigos. De repente un taxista ingresa a uno de los dos carriles tomados por los ciclistas, en ese momento todos comienzan a sonar sus timbres, alarmas e incluso con su boca comienzan a emitir sonidos de protesta. ¡Respeta!, Gritan unos cuantos. Algunos más motivados se colocan delante y al lado del vehiculo del taxista para alentarle el paso como respuesta a la acción del taxista, que en definitiva no quería seguir esperando atrás de una micro del Transantiago.
Así en el camino, los ciclistas se limitan a pedalear y platicar entre amigos, y cada vez que algún peatón o algún carro se une en su paseo con algún saludo de aliento y de ánimos ellos responden de manera efusiva tocando sus timbres de bicicleta o cualquier otro tipo de curioso sonido que algunos cargan en sus bicis.
Llegamos a Las Rejas, ahora el camino es más lento por que el trayecto es de subida, la gente sigue aun motivada y emite ruidos que indican que se logró el objetivo, ahora es momento de regresar. Todavía reunidos seguimos el paso y me acerco a entrevistar alguno de los “bicicletudos”. Su nombre es Héctor Flores, él vive en la comuna Maipú. Dice que pasó de la micro a la bicicleta por aburrimiento: “básicamente estoy aburrido, ando en cleta, soy alegre ando en cleta”. Le pregunto: ¿Como llegó a participar en este paseo?, él responde que no es la primera vez, que ya tiene años siendo partícipe. Comenta que
21:20 horas. Plaza Italia se ve más cerca, los bicicletudos siguen sincronizados a la misma velocidad se observan caras felices y un poco ruborizadas por el calor humano que emite un paseo de estos durante el frío de Santiago. Llegamos a Plaza Italia, la gente se reúne justo al lado de los vehículos de carabineros. Algunos se bajan de sus bicis otros comienzan a saludar arriba de ellas.
Saludo a César Garrido, Ingeniero ambiental y vocero del movimiento con el que tuve la oportunidad de platicar una semana antes. César me contó un poco de la situación de Santiago en cuanto al ciclismo. En
Sobre la seguridad de un ciclista en las calles de Santiago César me responde que según las estadísticas cada semana muere un ciclista atropellado en santiago, al año 280 victimas pero en realidad las estadísticas son una cosa a la que no prestan mucha atención.


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