Santiago en dos ruedas; Movimiento Furiosos Ciclistas paseo nocturno por la ciudad

Son las 19:50 horas del martes 3 de Junio. En uno de los costados de Plaza Italia ya se observan alrededor  de 30 bicicletas,  la mayoría de ellas de montaña aunque también se pueden observar estilos menos convencionales, como las bicicletas de paseo de los años sesenta e incluso una para dos personas; bicis que le añaden un poco más de excentricidad a la vista del espectador que se pregunta: ¿quienes son y que hacen reunidos con sus bicicletas en tan importante punto de la ciudad?

Me acerco a un joven y le pregunto  si sabe cuánto dura el recorrido, tranquilamente me responde que no debo de preocuparme, “El recorrido dura alrededor de hora y media, pero no te preocupes siempre vamos a paso lento”.

 “Hasta Las Rejas” comienza alguien a esparcir la dirección que se mueve de boca en boca hasta que la mayoría de todos los ciclistas que nos encontrábamos reunidos tuvimos clara la dirección de la “cicleteada” del primer martes del mes.

 20:10 horas. Un joven con chaqueta de cuero y estilo grunge alza un grito como de tribu apache que sugiere que es tiempo de iniciar el recorrido. Para esta hora ya somos un poco más de 70 bicis dispuestas a sumarse a uno más de los recorridos nocturnos que se realizan desde el año 97 por este grupo que nace desde la iniciativa ciudadana Los Furiosos Ciclistas.

 

Cautelosos salen los primeros valientes, que con ayuda de dos oficiales de vialidad cortan el flujo vehicular de la glorieta en Av. Providencia y la Alameda. Una a una salen las bicicletas y empiezan a formar una especie de fila india que se dirige al sur de la ciudad. Con la ayuda de los oficiales de vialidad, comienza el recorrido que utiliza la  Alameda como su pista en dirección a Las Rejas.

 

En el camino se puede apreciar distintas estampas de la ciudad, como la toma de la universidad de santiago, el movimiento todavía un poco fluido de la zona centro de la ciudad y por supuesto los distintos monumentos representativos de esta zona de Santiago

 

Los ciclistas toman los dos carriles principales de la avenida. Con ayuda de los carabineros motorizados cortan la circulación para hacer el paso mas ágil e interrumpir lo menos que se pueda el tráfico de vehículos. En realidad la gente va muy silenciosa y en el camino son contadas las personas que platican. Una que otra pareja va riendo y comentando acerca del paseo o de cualquier otra cosa con sus amigos.  De repente un taxista ingresa a uno de los dos carriles tomados por los ciclistas, en ese momento todos comienzan a sonar sus timbres, alarmas e incluso con su boca comienzan a emitir sonidos de protesta. ¡Respeta!, Gritan unos cuantos. Algunos más motivados se colocan delante y al lado del vehiculo del taxista para alentarle el paso como respuesta a la acción del taxista, que en definitiva no quería seguir esperando atrás de una micro del Transantiago.

 

Así en el camino, los ciclistas se limitan a pedalear y platicar entre amigos, y cada vez que algún peatón  o algún carro se une en su paseo con algún saludo de aliento y de ánimos ellos responden de manera efusiva tocando sus timbres de bicicleta o cualquier otro tipo de curioso sonido que algunos cargan en sus bicis.

 

Llegamos a Las Rejas, ahora el camino es más lento por que el trayecto es de subida, la gente sigue aun  motivada y emite ruidos que indican que se logró el objetivo, ahora es momento de regresar. Todavía reunidos seguimos el paso y me acerco a entrevistar alguno de los “bicicletudos”. Su nombre es Héctor Flores, él vive en la comuna Maipú. Dice que pasó de la micro a la bicicleta por aburrimiento: “básicamente estoy aburrido, ando en cleta, soy alegre ando en cleta”. Le pregunto: ¿Como llegó a participar en este paseo?, él responde que no es la primera vez, que ya tiene años siendo partícipe. Comenta que la Asociación de Ciclistas Furiosos ya no es lo que solía ser; encuentra que antes era más protesta y ahora hasta ayuda de los carabineros  tienen. “A pesar de que no me gusta, igual es una buena forma de demostrar un poco que hay ciclistas, ¿cachai? Que hay un poco de onda… este como  el concepto de masa crítica que tenía España, pero aquí ya lo rompieron, ya tenemos cobertura policial”. Aun así le gusta venir e incluso lo ve como una forma de sacar dinero pues él tiene un  taller que nace a partir de su participación en estos paseos donde se dedica a restaurar bicis viejas.

 

21:20 horas. Plaza Italia se ve más cerca, los bicicletudos siguen sincronizados a la misma velocidad se observan caras felices y un poco ruborizadas por el calor humano que emite un paseo de estos durante el frío de Santiago. Llegamos a Plaza Italia, la gente se reúne justo al lado de los vehículos de carabineros. Algunos se bajan de sus bicis otros comienzan a saludar arriba de ellas.

 

Saludo a César Garrido, Ingeniero ambiental y vocero del movimiento con el que tuve la oportunidad de platicar una semana antes.  César me contó un poco de la situación de Santiago en cuanto al ciclismo. En la Actualidad Santiago cuenta con 60 kilómetros de carriles para bici, en los próximos años se esperan sumen 120 kilómetros, pero estos no son precisamente ciclo vías pues no alcanzan las característica especificas. En Santiago miden apenas 3.5 metros de ancho cuando la norma mundial es de 4 metros.  Aun así  esfuerzos por mejorar la situación sí existen dentro de la administración en Santiago. Explica que a partir del movimiento de los Furiosos ciclistas nacen nuevas agrupaciones que trabajan en distintas líneas alrededor del movimiento bicicletero. Desde ellos que se dedican, como dice él, simplemente a recrear paseos en bici por la ciudad hasta Ciclosantiago, proyecto que trabaja con presupuesto otorgado por el Banco Mundial y  la administración publica de santiago. Existen otro tipo de grupos como ARRIBA `E LA CHANCHA, que también nace a partir de los furiosos y se dedica a dar talleres a la ciudadanía de cómo reparar su bici y hacer un uso más seguro de esta.

En definitiva los Furiosos Ciclistas no son una organización, si no un grupo de personas que se une a pedalear y que creen que la bici puede ser un uso de transporte cotidiano; que sí nacieron en un ambiente de confrontación por la falta de espacios para este medio de transporte, pero que ahora se convierten en un grupo que reúne muchas ideas en torno a este movimiento de movilidad sustentable.

Sobre la seguridad de un ciclista en las calles de Santiago César me responde que según las estadísticas cada semana muere un ciclista atropellado en santiago, al año 280 victimas pero en realidad las estadísticas son una cosa a la que no prestan mucha atención.

 Considera que Santiago no es tan peligroso como la gente piensa y que lo que hace falta no son tanto ciclo vías por toda una ciudad, si no una verdadera educación vial donde automóviles peatones y ciclistas convivan de manera más amable.

Recomendable el paseo de los martes primeros de cada mes junto a estos ciclistas que no son tan furiosos como parece. La estampa que ofrece la perspectiva en dos ruedas de una ciudad como Santiago puede ser muy interesante.

 

 

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